Observancias Fundamentales

 

1. VIDA COMÚN


 

“Lo primero para lo que nos hemos congregado en Comunidad es para vivir unánimes en casa,

 teniendo una sola alma y un solo corazón en Dios” (LCM N°2)

2. ORACIÓN:

 “Toda la vida de las monjas se ordena a conservar concordemente el recuerdo constante de Dios. En la celebración de la Eucaristía y del Oficio Divino, en la lectura y meditación de los libros sagrados, en la oración privada, en las vigilias y en toda su intercesión, procuren sentir lo mismo que Cristo Jesús. En la quietud y en el silencio, busquen asiduamente el rostro del Señor y no dejen de interpelar al Dios de nuestra salvación para que todos los hombres se salven. Den gracias a Dios Padre que las llamó de las tinieblas a su luz admirable. Fijen en su corazón a Cristo, que por todos nosotros fue fijado en la Cruz. Practicando todo esto son realmente monjas de la Orden de Predicadores”. (LCM N° 74, IV)

 Liturgia 

“En la Liturgia se realiza  en el presente el Misterio de  Salvación, sobre todo en la Eucaristía, en la que “Cristo es  comido, se renueva la memoria de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la vida futura”. Dedicadas a la alabanza de Dios, las monjas, juntamente con Cristo, glorifican a Dios por el eterno designio de su voluntad, y por la admirable disposición de su gracia intercede ante el Padre de las misericordias por toda la Iglesia y también por las necesidades y la salvación de todo el mundo.Esta feliz alabanza asemeja la Iglesia peregrina a la Iglesia gloriosa. Por tanto, la celebración solemne de la Liturgia es el corazón de nuestra vida, cuya unidad radica principalmente en ella”. (LCM N° 75)

Oración Privada “Sin desfallecer en la oración, las monjas tengan su corazón en el Señor, y, además de las oraciones litúrgicas, insten fervorosa y solícitamente en la oración particular, que tan agradable era al Padre santo Domingo y a los primeros frailes y hermanas de la Orden” (LCM N° 89)
“Las monjas, como siempre fue costumbre en la Orden, amen intensamente y honren a la Bienaventurada Virgen María, Madre de misericordia, reina de los Apóstoles y de las Vírgenes y también modelo sublime de meditación de las palabras de Cristo y de docilidad a la propia misión”. (LCM N° 91, I)

 

 

 

 

3 VOTOS:

•  Obediencia “Entre los consejos evangélicos sobresale el voto de obediencia, mediante el cual la persona misma se consagra totalmente a Dios; sus actos están más cerca del fin de la misma profesión, que es la perfección de la caridad; por ella las monjas cooperan a la obra de la Redención de una manera específica, a ejemplo de la Esclava del Señor, que, “obedeciendo, fue causa de salvación no sólo para sí, sino para todo el género humano”” (LCM N° 19, I)

“Puesto que por la obediencia estamos unidos a Cristo y a la Iglesia, todo el trabajo y mortificación  que consigo lleva el ponerla en práctica es como una extensión de la oblación de Cristo” (LCM N° 19, II)

•   Castidad  “Ejercitando la castidad, conseguimos gradualmente y con mayor eficacia la purificación del corazón, la libertad de espíritu y el fervor de la caridad, un mayor dominio del alma y del cuerpo y un más pleno desarrollo de toda la persona, con lo cual podemos dedicarnos a Dios con mayor fortaleza, serenidad y eficacia” (LCM N° 24, II)

•   Pobreza   "La pobreza es libertad de la servidumbre; más aún, nos aparta de la preocupación por las cosas de este mundo, para que nos unamos de una manera más plena al Señor y nos dediquemos a Él más expeditamente” (LCM N° 28, II)
“Por nuestra profesión prometemos a Dios no poseer nada con derecho de propiedad personal, sino tenerlo todo en común y usar de ello para el bien  común  del monasterio, de la Orden y de la Iglesia, según dispusieren los superiores” (LCM N° 29, I)

“Tengan en especial aprecio el rosario, pues esta venerable manera de orar lleva a la contemplación del misterio de la Salvación, en el cual la Virgen está íntimamente unida a la obra de su Hijo”. (LCM N° 91 II) 

 

ESTUDIO DE LA VERDAD SAGRADA

Palabra de Dios “Consagrados totalmente a la evangelización de la de la Palabra de Dios”, los frailes de la Orden cumplen su vocación especialmente con la predicación. Las monjas, en cambio, destinadas por Dios especialmente a la oración, no quedan excluidas de todo ministerio. Pues escuchando la Palabra, celebrándola y guardándola, anuncian el Evangelio de Dios con el ejemplo de su vida” (LCM N° 96, I)

“Toda la observancia regular, especialmente la clausura y el silencio, tiende a que en el monasterio la Palabra de Dios habite abundantemente. Y así, las monjas, con el testimonio de la oración  y de la penitencia, a ejemplo del Precursor, preparen los caminos del Señor en el desierto” (LCM N° 96, II)

Lectura Divina “La lectura divina –lectura espiritual- es aquella que se ordena al verdadero coloquio con Dios, pues “hablamos con Él cuando oramos, y le escuchamos cuando leemos sus divinos oráculos” (San Ambrosio). (LCM N° 97, I)

Estudio “La lectura divina provechosa debe prepararse mediante el estudio metódico de la verdad sagrada, según la capacidad de cada una, lo cual es utilísimo para la madurez humana”. (LCM N° 100, I)

“El estudio, parte genuina de la observancia de la Orden, recomendado ciertamente por el bienaventurado Domingo a las primeras hermanas, no solo nutre la contemplación, sino que, removiendo los impedimentos que provienen de la ignorancia, e informando el juicio práctico, favorece el cumplimiento de los consejos evangélicos con una fidelidad más lúcida y pretende servir a la unanimidad de las mentes. Finalmente, con su constancia y dificultad, constituye una forma de ascesis y de equilibrio”. (LCM N° 100, II)

“La luz y fuente de nuestro estudio es Dios” (LCM N° 101, I)